viernes, 16 de septiembre de 2011

Capítulo 15- Presentación (Primera parte)

Dos meses más tarde todo seguía igual. Misa odiaba a Cristian, él intentaba solucionarlo, pero ella no quería nada con él. Raúl se había enterado de que yo estaba con Roquer, y no me dirigía la palabra. Katania consiguió salir con él. No sé cómo, la verdad. Roquer no me recordó nada de eso que me dijo en su fiesta. Un poco más tarde hizo otra, y en esa, sí me tiró a la piscina. Le dejé de hablar, pero no pude, era irresistible.
Hoy le diría a mi padre que tengo novio. Yo no quería pero Roquer insistía demasiado. Hasta que un día me rendí.
Era domingo, el cielo estaba despejado, raro, porque en estos días había llovido. Roquer me llamó por la mañana para recordarme el asunto. Él ya me había presentado a sus padres, y a sus hermanos. Ese día pasé una vergüenza terrible. Pero hoy le tocaba a él.
Bajé las escaleras a toda prisa para desayunar, era un buen momento para decírselo a mi padre.
Ya estaba la comida puesta en la mesa, el café de mi padre con sus tostadas, y el vaso de leche que me bebía todas las mañanas. Yo no solía comer mucho, pero cuando lo hacía, comía unas galletas que mi padre ponía en un pequeño plato en la mesa.
Me senté y saludé a mi padre. Cogí el vaso y bebí un trago.
-Papá…Tengo que decirte una cosa…
-¿Qué? ¿Te pasa algo? ¿Estás enferma? O no…¡¿Estás  embarazada?!-se puso las manos en la cara.
-¿Qué dices, papá? ¡No delires!-se destapó el rostro y me miró. Yo me reía, aunque no era el momento para reírse.
-¿De verdad? ¿No estás embarazada? ¿Ni enferma? –Asentí a todas las preguntas, ahora venía la peor- ¿Entonces?-frunció el ceño. Cogió una de las tostadas y se la metió en la boca. Empezó a masticar.
-Ehhh,….Tengo novio-dije segura. Mi padre empezó a toser, no debería de habérselo dicho con algo en la boca-¡Papá! ¿Estás bien?
-¿Qué qué?-dijo con la mirada perdida.
-Pues eso…-dije, cabizbaja. Mi padre me miró, enfadado.
-¿Quién es?
-Roquer. Bueno, Ricardo, Ricardo Montellano.
-¿Ricardo Montellano?-asentí.
-Quiero que lo conozcas-le mentí, él, Roquer, quería conocerlo.
-¿Cuánto tiempo lleváis juntos?
-Dos meses, un poco más.
-¿Y ME LO DICES AHORA?-asentí de nuevo, avergonzada.
-Lo siento.
-NO tienes que sentirlo-bajó el tono de voz-Que venga, que venga hoy, ¿puede venir a comer? ¿A la hora del almuerzo?-me encogí de hombros.
-Lo llamaré-mi padre asintió y recogió la mesa. Me fui a mi habitación y llamé a Roquer. Me tiré en la cama y él cogió el teléfono.
-¿Sí?-dijo con una voz que me encantaba, me volvía loca. Le quería como a nadie. Cada vez que estaba con él, cada vez que hablaba, cada vez que me besaba, me sacaba una sonrisa, esa sonrisa que nadie me saca, pero él, sí.
-Hola, ya se lo he dicho-dije sonriendo al aire.
-¿En serio?-dijo extrañado, pero con un tono burlón en su voz.
-¿Qué pasa? ¿No te lo crees? ¿Quieres que le pase el teléfono?-dije bromeando.
-No, no, no hace falta.
-¿Te estás rajando?-volví a bromear.
-Más quisieras, bonita-me dijo chuleando, algo que no me gustaba, y él lo sabía, me quedé callada-Lo siento, sabes que me sale solo.
-Contrólalo, por lo menos inténtalo, por favor.
-Vale… ¿Cuándo lo conoceré?-dijo alegre, algo que podría cambiar cuando llegara, mi padre no era muy agradable con los chicos.
-Me ha dicho que si podrías venir a comer…
-Claro. Allí estaré. Cuelgo, que me voy a arreglar-nos reímos-Te quiero.
-Ya sabes que yo a ti también.
Colgamos los teléfonos, me levanté de la cama y busqué la batería de la cámara que mi padre me había regalado el año pasado por mi cumpleaños. No la había estrenado todavía, hoy era el momento. Después de comer, suponía que Roquer se quedaría, y aprovecharía la ocasión.
La puse a cargar, y bajé a decirle a mi padre que vendría.
-¡Papá!-no contestó-¿Papá?
-¡Dime!-gritó desde su oficina, supuse. Exacto, ahí estaba, con un vaso que en su interior parecía tener alcohol-¿Qué he hecho? ¿No te he educado bien? ¡Dímelo!
-¡No digas eso! No, me has educado genial, papá, y tampoco me has hecho nada…Esto tenía que pasar, y lo sabes…
-¡Ya! Pero no tan pronto…
-¡Papá! ¡Tengo 16 años ya!
Negaba con la cabeza, como si no se lo creyese.
-¿Va a venir?-asentí-De acuerdo-se levantó de un salto de su silla, y dejó el vaso en la mesilla de al lado. Se fue de la habitación.
Resoplé cuando salió por la puerta y me quedé mirando por la ventana, a ver cuando llegaba.
Me empecé a aburrir, y cuando me iba a ir ya, vi una moto negra acercándose a mi casa. Sonreí, me salió una gran sonrisa en el rostro, y volví a mirar por la ventana. Lo observaba, como se bajaba de su moto, y como se quitaba el casco, giró la cabeza y sonrió al verme, me saludó. Hice lo mismo. Me hizo un gesto hacia la puerta, y fui a abrirle.
Fui corriendo al jardín para abrirle la puerta, afortunadamente, mi padre tenía dinero para mantener la casa que teníamos, era súper grande, aunque la de Roquer la superaba. Le abrí, y estaba ahí, con el casco en la mano, y sonriendo. Me abrazó y me besó. Le miré lanzándole una mirada asesina.
-Vale, vale, no te beso en tu casa, he cogido la indirecta. No quieres que te bese con tu padre aquí, ¿no?-asentí sonriendo. Aunque yo quería que me besara, pero mi padre me mataría, y a él, también.
Le cogí de la mano y lo llevé a dentro, estaba aterrada, llamé a mi padre.
-¡Papá! Roquer está ya aquí-por la puerta del salón, que es la que daba a la parte de afuera, apareció mi padre, clavando su mirada a Roquer-Papá, este es Roquer-le tendió la mano, y se la estrechó.
-Encantado, soy Fernando, su padre-dijo aclarándolo todo, como si Roquer no supiera que era mi padre. Pero a pesar de que mi padre se mantenía serio, Roquer sonreía.
-Igualmente, Ricardo, su novio-me reí en mi interior, y le golpee el brazo a Roquer, para que cogiera la indirecta. Mi padre lo miraba que se lo comía con la mirada. Rompí el hielo.
-Bueno, ¿por qué no nos sentamos en el sofá y hablamos un poquito?-dije nerviosa, y alegre, mirando a mi padre con ojos de suplica.
Asintieron. Yo no soltaba la mano de Roquer, y mi padre lo notaba, a veces me lanzaba miradas para que lo soltara, pero ya que no lo podía besar… estaba junto a él, cerca, muy cerca de él. Nos sentamos en el sofá y reinaba el silencio. Mi padre empezó a hablar, serio, pero hablaba por lo menos, sonreí.
-Bueno….y ¿cuántos años tienes?
-17.
-¿Y estáis en la misma clase?-asentimos-¿Qué es lo que pretendes con mi hija?-esa pregunta ya me la esperaba, y me cambió el ánimo.
-Hacerla feliz-me miró y me sonrió tiernamente, le devolví la sonrisa. Miré a mi padre y me miraba extrañado.
-¿Esta es la razón, en realidad?-me seguía mirando. Sabía a lo que se refería.
-Sí, esta es - se refería a por qué estaba tan feliz los últimos meses.
Asintió.
-¿Y por qué me has estado ocultando esto?-dijo sin comprenderlo.
-Para evitar esto…-dije cabizbaja.
-¿Esto? ¿El qué?
-Que te enfadaras o algo parecido. No quería que estuvieras… no quería que me impidieras estar con él…
Negaba con la cabeza, y lo miré extrañada…
-No os voy a separa, si queréis estar juntos, allá vosotros, pero cómo hagas algo con ella-amenazaba a Roquer-Cómo la beses en mi cara, como hagas lo que no debes, y sabes a lo que me refiero,… creo que Melinda te ha dado la respuesta…-se levantó y se fue a preparar la comida. Miré a Roquer sonriendo, pero las amenazas de mi padre no impidieron que Roquer cambiara de ánimo. Le abracé, pero me separé al acordarme de mi padre. Me levanté y solté la mano de Roquer.
-Gracias, papá-sonreí y fui a abrazarle-¿Qué hay de comer?
-Voy a hacer lasaña-sonreí, a Roquer le gustaba un montón, y me alegré de que no tuviera que comerse algo que le desagradaba-¿Te gusta?-le preguntó, extrañándome, porque ese comportamiento en mi padre no era habitual. No es que trajera miles de novios a casa, pero si traía a amigos, y los trataba a todos con un interrogatorio horrible.
-Sí, mucho-Roquer le sonrió y se levantó del sofá para llegar hasta mi lado. Se colocó detrás de mí.
-¿Nos podemos ir a mi cuarto?-le pregunté a mi padre, no era una niña pequeña para preguntarle eso, pero en ese caso, era importante. Asintió.
-Ya os llamaré cuando la tenga hecha…
Cogí a Roquer de la mano y le tiré del brazo para que andara. Llegamos a mi cuarto, y lo primero que hizo fue besarme. Me separé de él, sin mirarle a la cara.
-¿Qué pasa?
-¿Recuerdas a mi padre? 
-Ha dicho delante de él. Y ahora no estamos delante de él-sonreí, tenía razón, así que me acerqué a él y le besé apasionadamente.
-Te quiero-me susurró al oído. Nunca me lo había dicho así. Le abracé fuerte.
-Y yo a ti….Oye-me separé de él, pero sin soltarle las manos, que las tenía agarradas con las mías-Se lo ha tomado muy bien, y eso no es normal, me preocupa.
-Y eso ¿por qué?
-No sé, es raro- me empujó en la cama y cayó encima de mí.
-¿Qué razón?-me cambió de tema, recordándome la pregunta de mi padre.
-Ninguna….
-Venga ya…
-Si te quitas de encima te lo digo-le sonreí, pero a él no le hacía nada de gracia-¿Y si entra mi padre y nos ve así?-Asintió y se sentó a mi lado-Eres la razón por la que estoy tan feliz-sonrió-Hace unos meses, cuando venimos aquí, y empezamos a salir, mi padre me preguntó que por qué estaba feliz, me dijo que nunca me había visto así, y para ocultarlo, le dije una trola-se rió, y yo me uní a su risa, era contagiosa-Y…hoy….me ha vuelto a preguntar, y se lo he dicho.
Me abrazó…y me besó. Sonreí, y me levanté. Cogí la cámara, y le eché una foto a Roquer distraído.
-¡OYE!-nos reímos.
-Has salido bien.
-Ya, claro…. ¡Borra eso!-me negué, nos reímos. Me quitó la cámara de las manos, y se la intenté quitar-Tranquila, no la borraré, si te hace tanta ilusión….-volvió la cámara, me besó y saltó el flash-¿Lo ves? Esto sí es una foto.
-Trae anda.
Me cogió por la cintura y nos echamos otra. Mi padre nos llamó para comer, y dejamos la cámara en la cama. Bajamos y nos sentamos en la mesa.

3 comentarios:

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